“Banquete en el Abismo”: investigadores UdeC compartieron resultados de inédito experimento de digestión a 8 mil metros de profundidad
10 de July de 2026
Crédito Noticias UdeC
La charla científica “Banquete en el Abismo”, presentada por el Dr. Mauricio Urbina y la Dra. Erika Jorquera, dio a conocer los primeros resultados de esta investigación desarrollada junto a científicos chinos a bordo del submarino tripulado Fendouzhe.
Un trozo de jurel desapareció en apenas una hora y media a casi 8 mil metros bajo el mar. El resultado forma parte de un experimento pionero realizado por investigadores de la Universidad de Concepción durante la expedición internacional JCATE 2026 en la Fosa de Atacama, una de las zonas más profundas y menos exploradas del planeta.
La charla científica “Banquete en el Abismo”, presentada por el Dr. Mauricio Urbina y la Dra. Erika Jorquera, dio a conocer los primeros resultados de esta investigación desarrollada junto a científicos chinos a bordo del submarino tripulado Fendouzhe.
La expedición realizó 36 inmersiones tripuladas entre enero y marzo de 2026, explorando más de 180 kilómetros del fondo marino a profundidades superiores a los 6.500 metros. Los científicos recolectaron sedimentos, rocas, agua, gases, ADN ambiental y fauna marina, además de registrar más de 220 horas de video continuo.
Uno de los principales hitos fue la instalación de trampas con alimento en el fondo de la fosa para estudiar directamente cómo se alimentan los organismos hadales, es decir, aquellos que viven en profundidades extremas.
¿Cuánto puede comer un animal del abismo?
Los protagonistas del experimento fueron anfípodos del género Eurythenes, pequeños crustáceos carroñeros que viven en la oscuridad total y bajo presiones cercanas a 800 atmósferas. Las cámaras mostraron que los animales localizaron rápidamente el alimento y consumieron cerca de 1,5 kilos de jurel en aproximadamente 90 minutos. El análisis posterior reveló que un ejemplar de unos 10 centímetros puede ingerir alrededor del 58% de su propio peso corporal en una sola alimentación.
Para dimensionarlo, durante la charla, los investigadores explicaron que si una persona tuviera la misma capacidad relativa de alimentación, equivaldría a consumir unos 41 kilos de comida de una sola vez, algo así como tres asados de cordero.
Según explicaron ambos doctores, en el fondo de la Fosa de Atacama la temperatura es de apenas 2°C, por lo que los procesos biológicos ocurren mucho más lentamente que en la superficie.
Dos de las trampas fueron recuperadas 11 días después de haber sido instaladas. Esto es significativo porque la comparación entre organismos alimentados y no alimentados permitirá estudiar cómo movilizan sus reservas energéticas y cómo remodelan sus tejidos durante la digestión.
Según mencionaron Erika y Mauricio, esta es la primera vez que se realizan experimentos de alimentación y digestión in situ en la Fosa de Atacama, es decir, directamente en el ambiente natural de los organismos y no en un laboratorio de superficie.
Una ventana al océano profundo
Además de los resultados sobre alimentación, la expedición permitió observar una biodiversidad que el Dr. Urbino describió como “mucho mayor de la esperada en un ecosistema sin luz, extremadamente frío y sometido a enormes presiones”.
También se identificaron comunidades asociadas a filtraciones de fluidos del fondo marino, se obtuvieron muestras para reconstruir la historia geológica y climática de la zona, y se detectaron evidencias del impacto humano, como residuos plásticos y metálicos en grandes profundidades.
Consultado sobre el hallazgo que más desafió sus ideas previas, el Dr. Mauricio Urbina señaló que “fue increíble encontrar qué tan rápido los organismos del océano profundo consumían alimento y la gran diversidad que existe en condiciones tan desafiantes para la vida”. Agregó que la experiencia de recorrer varios kilómetros del fondo de la Fosa de Atacama cambió muchas de las preconcepciones que tenían sobre ese ecosistema, tanto desde el punto de vista biológico como geológico.
Sobre el valor de este tipo de investigaciones, la Dra. Erika Jorquera Paegelow afirmó que “necesitamos investigar para poder entender y cuidar estos ecosistemas. Si no los entendemos ni los estudiamos, difícilmente podremos protegerlos”. La investigadora destacó además que la publicación de resultados científicos permite que otros equipos continúen avanzando en nuevas preguntas y desarrollos.
Chile y la Fosa de Atacama
La Fosa de Atacama se extiende desde el sur de Concepción hasta el norte de Perú y es la fosa oceánica más larga del planeta. Para los investigadores, su cercanía con las costas nacionales representa una oportunidad única para que el país contribuya al conocimiento del océano profundo.
Los datos obtenidos en JCATE 2026, desarrollada en el marco de una colaboración entre China y Chile, serán analizados durante los próximos años por equipos de distintas universidades y centros de investigación, y podrían ayudar a comprender mejor cómo funciona la vida en uno de los ambientes más extremos de la Tierra.
Esta charla se enmarca en el ciclo “Ideas que mueven al mundo”, antesala de la XIII Feria Virtual de Postgrado UdeC 2026, que se realizará el 6 y 7 de agosto y cuyas inscripciones ya se encuentran disponibles. A través de este tipo de encuentros, la Universidad de Concepción busca acercar la investigación científica de vanguardia que se desarrolla en sus laboratorios a profesionales y licenciados interesados en continuar su formación mediante programas de postgrado de alto nivel.