Convivencia escolar positiva: experta UdeC explica cómo fortalecer el bienestar, la salud mental y el aprendizaje
24 de July de 2026
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Convivencia escolar positiva: académica UdeC analiza cómo fortalecer el bienestar, la salud mental y el aprendizaje en comunidades educativas.
La convivencia escolar es uno de los principales desafíos que enfrentan hoy las comunidades educativas. Más allá de prevenir conflictos o responder a situaciones de violencia, construir entornos seguros y respetuosos se ha transformado en una condición indispensable para favorecer el bienestar, la salud mental y los aprendizajes de niñas, niños y adolescentes.
En esta oportunidad, la Dra. en Psicología y académica de la Universidad de Concepción, Verónica Villarroel Henríquez, lideró la charla "Convivencia Escolar Positiva: Construyendo espacios seguros para aprender", donde analizó las causas detrás de los problemas de convivencia y entregó estrategias para avanzar hacia comunidades educativas más saludables.
Durante su exposición, la investigadora explicó que las manifestaciones visibles de violencia escolar, como agresiones, insultos, bullying o ciberacoso, representan solo una pequeña parte del problema. A su juicio, estos hechos son síntomas de fenómenos más complejos vinculados a la violencia estructural y cultural que atraviesa a la sociedad y que inevitablemente se refleja en los establecimientos educacionales.
“La urgencia no está en apagar, por tanto el incendio que es visible, sino también atender de manera con más fuerza y de manera más sistémica todo aquello que está bajo de ese iceberg”, sostuvo la académica al explicar que las respuestas deben enfocarse en las causas y no únicamente en las consecuencias de los conflictos escolares.
La Dra. Villarroel señaló que la pandemia profundizó las dificultades socioemocionales en niños, niñas y adolescentes. Junto con la conocida brecha de aprendizaje, explicó que hoy existe una importante brecha en habilidades emocionales y de convivencia, evidenciada en mayores problemas de autorregulación, conflictos frecuentes, diversidad de necesidades dentro del aula y un importante desgaste de los equipos docentes.
La integrante de los claustros del Doctorado en Educación y del Doctorado en Psicología, también advirtió que factores externos, como el estrés económico de las familias, la sobrecarga de los adultos y la falta de espacios de acompañamiento emocional, repercuten directamente en el clima escolar y en la capacidad de estudiantes y profesores para desenvolverse en un ambiente favorable para aprender.
“Hoy día tenemos un alto nivel de desempleo, tenemos un nivel de gasto económico importante en toda la canasta básica. Entonces, de alguna forma hay una tensión, un estrés por la sobrevivencia y esto incluye a todo el mundo adulto, que obviamente impacta en niños y jóvenes”, mencionó.
La convivencia escolar como un determinante del aprendizaje
Uno de los mensajes centrales de la charla fue que la convivencia escolar no constituye un objetivo paralelo al aprendizaje, sino una condición esencial para que este ocurra. En ese contexto, enfatizó que “sin un clima positivo, sin una convivencia social sana, no existe la posibilidad de aprendizaje”, reafirmando que el bienestar socioemocional constituye una condición previa para alcanzar mejores resultados educativos.
Apoyándose en evidencia neuropsicológica y neurobiológica, la Dra. Villarroel explicó que cuando un estudiante permanece en un ambiente hostil o inseguro, su cerebro prioriza la supervivencia antes que el aprendizaje, disminuyendo la atención, la concentración y la capacidad para desarrollar procesos cognitivos complejos. Por el contrario, un clima basado en la confianza, el respeto y los vínculos positivos favorece el funcionamiento de las funciones ejecutivas, la creatividad y la participación en el aula.
Otro de los aspectos abordados durante la presentación fue la necesidad de revisar la manera en que las comunidades educativas enfrentan los conflictos. La especialista en psicología educacional cuestionó que muchas respuestas continúen centradas en sanciones punitivas, como suspensiones o expulsiones, e invitó a desarrollar mecanismos de reparación que permitan comprender el origen de los conflictos, asumir responsabilidades y fortalecer el aprendizaje socioemocional.
Asimismo, destacó la importancia de construir climas escolares "nutritivos", caracterizados por la equidad, el diálogo, la participación, la coherencia entre el discurso y las prácticas institucionales, y el reconocimiento de todas las personas que forman parte de la comunidad educativa.
La escuela como espacio protector
Para la académica, las escuelas tienen la capacidad de transformarse en espacios protectores incluso cuando el entorno social presenta múltiples dificultades. En ese sentido, utilizó la metáfora de la escuela como una “pecera limpia”, un lugar donde estudiantes, docentes y familias puedan encontrar vínculos seguros, apoyo emocional y oportunidades para desarrollar resiliencia. Afirmó que la convivencia positiva requiere planificación, compromiso institucional y corresponsabilidad de todos los actores de la comunidad educativa.
Al cierre de su presentación, la Dra. Villarroel hizo un llamado a comprender que los conflictos son inevitables, pero que la diferencia está en la forma de gestionarlos. “Un ambiente seguro no es aquel donde no hay conflictos, es aquel donde los conflictos se resuelven a través del diálogo y la democracia y el cuidado mutuo”, concluyó, enfatizando que las escuelas son espacios fundamentales para construir ciudadanía y fortalecer el futuro del país.
La charla formó parte del ciclo Ideas que Mueven al Mundo, iniciativa impulsada por la Dirección de Postgrado de la Universidad de Concepción para acercar el conocimiento generado por sus académicas y académicos a la comunidad, en el marco de la XIII Feria Virtual de Postgrado UdeC, que se realizará los días 6 y 7 de agosto.